
Por otra parte a la avena también se le reconocen propiedades adelgazantes, sobre todo gracias a su gran poder diurético y a su alto contenido en fibras, que contribuyen a la saciedad. Sus propiedades digestivas permiten que sea utilizada para combatir la pirosis, la gastritis, el estreñimiento y disfunciones hepáticas, y por último, su contenido en minerales (especialmente en magnesio) hacen de ella un invaluable aporte nutricional en casos de osteoporosis.

Sin embargo en la actualidad, la avena se ha revalorizado desde el punto de vista dermatológico. Por ello son cada vez más los productos cosméticos que contienen avena. Este tipo de productos pueden utilizarse sobre todas las clases de piel, exceptuando las alérgicas a la avena.

Sobre el cabello ejerce un efecto fortalecedor y sobre la piel produce un efecto emoliente (debido a sus componentes lipídicos y oligosacáricos) útil en procesos eccematosos e irritaciones cutáneas. Sus partículas absorben la suciedad y los residuos celulares respetando y cuidando la estructura cutánea.

Gracias al fósforo que contiene, disminuye la dureza del agua, lo que se traduce en una acción suavizante y relajante.

Al estar compuesta de lípidos y substancias absorbentes de agua, evita la deshidratación de la piel y mantiene una barrera protectora frente a las agresiones externas.